TRENES ELÉCTRICOS: EL MODELISMO COMO PASIÓN

Han pasado ya más de dos siglos desde que, en 1811, John Blenkinsop diseñara la primera locomotora funcional, la cual se puso en marcha un año después para llevar pasajeros desde Middleton a Leeds, en Inglaterra. Desde entonces, los trenes han sido objeto de fascinación entre niños y mayores. Y, tal y como ocurriera con muchos otros inventos humanos, el fenómeno del tren como medio de transporte acabaría por ser reproducido por modelistas.

Casi todos los artefactos que forman parte de nuestra vida cotidiana son susceptibles de convertirse en pequeños modelos adaptados, en principio, al juego infantil. Coches, muñecas y cocinitas no son sino réplicas de otros objetos con los que los más pequeños imitan a los adultos que les rodean. Y no son un concepto nuevo, precisamente.

Las casas de muñecas, por ejemplo, surgieron en el siglo XVII, si bien en un principio distaban mucho de ser un juguete. En aquella época, una casa de muñecas perfectamente equipada y decorada podía costar casi tanto como una de verdad.

Con el tiempo, el concepto se adaptaría y orientaría al juego infantil, pero las casas de muñecas nunca dejaron de ser objeto de coleccionismo. Lo mismo ocurriría con los trenes eléctricos.

No obstante, la diferencia de estas pequeñas piezas con un simple juguete normal radica en las proporciones: una maqueta o modelo está realizada a escala, es decir, que la medida en la que se reducen las piezas con respecto a las demás se ajustan a las de la propia realidad. Una escala 1/5, por ejemplo, haría alusión a la reducción en cinco veces sobre el tamaño real del objeto reproducido, y todos los demás de la misma serie deberán guardar esa proporción. Eso diferencia a un artesano normal de un modelista.

¿QUÉ ES EL MODELISMO?

El modelismo, en general, es una actividad artesanal que tuvo sus orígenes en la creación de prototipos, los cuales, como su nombre indica, servían de “modelo” para una posterior producción industrial.  Sin embargo, y en una acepción más generalizada, el modelismo es una afición que consiste en construir miniaturas de personas, edificios o máquinas. Lo que empezó siendo un método mediante el cual los artesanos mostraban sus productos antes de realizar el encargo, derivó en un hobby que a día de hoy arrastra legiones de seguidores.

TIPOS DE MODELISMO

El modelismo como afición puede dividirse en dinámico y estático. El primero hace alusión a modelos a escala que se mueven dirigidos por control remoto. Abarcan vehículos de todo tipo, incluyendo aviones. El modelismo estático, por su parte, se refiere a esos modelos, también a escala, que se realizan igualmente con gran detalle, pero para ser observados sin movimiento. Dentro de este tipo de modelismo podemos encontrar temáticas muy diversas, como batallas históricas, ingeniería, etc.

Sin embargo, el modelismo estático también es una parte esencial del modelismo dinámico, ya que sirve para complementar, mediante paisajes, edificios y personajes, la pieza central en movimiento. Esto es lo que ocurre con el modelismo ferroviario, que es el que nos ocupa.

 

¿A QUIÉN SE LE OCURRIÓ? UN POQUITO DE HISTORIA

Los orígenes del modelismo ferroviario se remontan a fines del siglo XIX, cuando comenzaron a aparecer juguetes ingeniosos que aplicaban las tecnologías novedosas. Se comenzaron a diseñar unos pequeños trenes de chapa movidos con motor eléctrico. La primera locomotora funcional a escala de la historia se presentó en la Feria de Leipzig (Alemania) en 1891, y estaba construida en hojalata, con un mecanismo de reloj de cuerda que la hacía moverse. Seis años después, vio la luz la primera composición de un tren completo con motor eléctrico.

Sin embargo, lo que habría de popularizar este emblemático juguete fue un hecho completamente fortuito: A principios del siglo XX Joshua Lionel Cowen creó un tren eléctrico para el escaparate de su juguetería, pero recibió tantas peticiones que la atracción publicitaria acabó por convertirse en un clásico de la industria juguetera.

El modelismo ferroviario es actualmente una actividad recreativa muy popular entre niños y mayores, si bien estos últimos son los verdaderos grandes apasionados.

Aunque existen a día de hoy trenes a escala que funcionan con vapor real, y a principios del siglo XX se movían a cuerda, los trenes con movimiento actuales funcionan con electricidad de bajo voltaje, que utilizan tanto para el desplazamiento como para los accesorios como la iluminación.

En cuanto a las escalas, a pesar de existir muchas, la más popular hasta nuestros días es la H0 y la N.

La electrónica se incorporó a mediados de los años noventa, y en la actualidad llevan microcontroladores.

En cuanto al trabajo artístico que lo rodea, es innegable que al amparo de esta popular afición han proliferado artesanos de todo tipo, especializados en crear pequeñas piezas que aportan realismo a maquetas pequeñas y grandes, y en las que pueden verse escenas de viajeros, animales de granja, montañas, casas y accesorios de todo tipo.

Sin duda, un mundo fabuloso, en el que adentrarse es toda una experiencia.

 

Zenda B. Austen

 

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1.- ¿Quién y cuándo diseñó la primera locomotora de viajeros?

2.- ¿En qué se diferencian el modelismo estático y el dinámico?

3.- ¿Qué hecho casual terminó por popularizar los pequeños trenes eléctricos a escala?

¡SUERTE!

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