VUELTA AL COLE. CÓMO HACERLA MÁS FÁCIL PARA NIÑOS Y PADRES.

Hay algo nuevo en el aire, aunque no sepamos muy bien qué es. Nos levantamos con una sensación de inquietud, y se respira una atmósfera de cambios y preparativos. Notamos cómo los días comienzan a ser más cortos, y en el ambiente ya puede olerse la llegada de septiembre, el heraldo del otoño.

Por las calles hay una sensación acaso plomiza, y no se debe tanto al cambio de estación como al de nuestro propio ánimo.

En efecto: se acaba el verano, y con él los días de asueto, de piscina, de juegos, playa y barbacoas.

Ha pasado volando, ¿verdad? sobre todo para los más peques, y ahora toca lidiar con el radical cambio a la rutina de las aulas.

Si para los adultos ya es duro el síndrome postvacacional, no es difícil imaginar cómo será para los pequeños de la casa; toca cambiar de horarios y de comidas, y sustituir los juegos estivales por esquemas estrictos, tardes de deberes y cenas más tempranas.

Muchos papás y mamás se enfrentan a la tarea de llevar a sus hijos por primera vez al colegio, y otros, que ya se saben la canción, miran al cielo y se encomiendan al Santo Job, icono de la paciencia.

Y es que la vida debería ser un poquito más como las vacaciones.

Como eso no puede ser, y para ayudarnos a que el cambio no sea traumático y estresante, hay algunas cosas que sería interesante tener en cuenta.

 

1.- Vivirlo como un acontecimiento agradable.

En lugar de afrontar el cambio como una fatalidad inevitable, debemos procurar reforzar todo lo positivo. Podemos festejar la vuelta al cole con la perspectiva de hacer nuevos amigos o de reencontrar a los del año anterior. También es un buen aliciente preparar una lista con el material que necesitamos, haciendo partícipes a los niños de esta actividad. Sentarnos a confeccionar una lista, en la que se incluyan dichos materiales, y dejar que el niño elija la mochila que le gusta, el portalápices, los cuadernos, etc., puede ser de gran ayuda. La ilusión por estrenar el material es un estímulo. Además, esta tarea se ha visto considerablemente facilitada por las tiendas online, en las que podemos encontrar de todo sin necesidad de andar dando tumbos de un sitio a otro. Por otro lado, recibir en casa una caja con todo lo que hemos elegido es un acontecimiento que añade ilusión a la vuelta al cole.

2.- Cambiar los horarios.

Durante tres meses, los peques han estado levantándose más tarde de lo normal. A fin de cuentas, no hay necesidad de pegarse madrugones cuando no se ha de cumplir con un horario. Pero ahora es distinto: hay que estar limpios, arreglados y desayunados a una hora, y eso requiere de la consabida lucha para que los niños se levanten de la cama sin remolonear ni rezongar. Es importante tener en cuenta que las horas de sueño son necesarias, y si queremos evitar malos humores, carreras, prisas y estrés desde primeras horas de la mañana, debemos enviar a los niños a dormir más temprano. Los primeros días serán los más difíciles, de manera que lo más recomendable es que, dos o tres días antes de comenzar las clases, ya se haya empezado con esta rutina.

3.- Tenerlo todo preparado.

Si por la noche somos perezosos y no preparamos las cosas, por la mañana no vamos a encontrar nada, y corremos el riesgo de olvidar en casa cosas que luego se necesitan en clase. Para evitar esto, es importante que las mochilas con todos sus libros y cuadernos queden preparadas la noche anterior, antes de cenar e ir a la cama. Además, esto enseña a los pequeños a ser organizados, a cuidar su material, y a ser más minuciosos. Podemos procurar incentivar esta tarea haciendo de ella un reto; el de llevar siempre todo ordenado y en buen estado.

4.- Ofrecer estímulos e incentivos para establecer la rutina de las tareas escolares.

Es importante que los niños vean la nueva actividad escolar con ilusión. Para ello, es muy útil establecer objetivos a corto plazo. Por ejemplo, podemos hacer un recuento diario de lo que se ha hecho bien, mediante pizarras magnéticas de registro de recompensa, o las pegatinas que indican cómo han hecho cada cosa. Al final de cada semana, podemos ofrecer un premio, en la forma de una visita a algún lugar que al niño le interese, o alguna actividad que le haga ilusión.

5.- Dar ejemplo.

Los niños hacen lo que ven. Si vamos con ilusión al trabajo, a la faena diaria, si somos organizados y vamos sin prisas, arreglados y preparados, los niños imitarán nuestra actitud y nuestro comportamiento. ¡A lo mejor podríamos tener nosotros también un panel de recompensa!

6.- Organizar actividades extraescolares divertidas.

Para ir preparando la mente y el ánimo, procura realizar juegos con premios para reforzar lo aprendido el año anterior. Hay muchas actividades divertidas que predisponen la mente para el estudio. Otra buena idea es la de sustituir poco a poco la playa o la piscina por la lectura, que prepara para el colegio de una forma divertida. Puedes hacer juegos de memoria con límite de tiempo, juegos en inglés, de memoria, etc., en las que el niño puede ir obteniendo pequeños premios.

7.- No estresarse.

Los niños imitan lo bueno y lo malo. Si tu actitud frente al trajín que se te avecina es negativa, la del niño lo será también. Procura mantener el ánimo, y encarar la etapa escolar de cada año como algo positivo y lleno de experiencias enriquecedoras. También para ti. No se trata de fingir, sino de adoptar una actitud que favorezca a todos.

 

Zenda B. Austen

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